Toledo, la flamante Capital Española de la Gastronomía

Toledo, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, fue elegida «Capital Española de la Gastronomía 2015», un galardón que se convoca por 5ª edición y que promocionan la Federación Española de Hostelería (FEHR) y la Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo (FEPET).

Toledo, la flamante Capital Española de la Gastronomía

Con sus más de 3 millones de visitantes anuales, Toledo es uno de los destinos turísticos más atractivos de España, y el jurado encargado de su elección se decantó por la oferta toledana destacando que ofrece “una creativa combinación entre patrimonio, cultura y gastronomía que atrapa a los visitantes“.

“Queremos que Toledo Capital Gastronómica impulse y dé a conocer una cocina moderna que se está reinventando a partir de la tradición, los productos locales y un patrimonio único. Con sensibilidad, armonía y elegancia. Una cocina con la que Toledo se expresa con un lenguaje nuevo, capaz de deslumbrar y enamorar“, afirmó tras conocerse el fallo la alcaldesa de la ciudad, Milagros Tolón.

Toledo, la flamante Capital Española de la Gastronomía

“La cocina tradicional de Toledo puede definirse como gustosa y sugerente, expresiva y luminosa, franca y directa, consistente y nutritiva“, dice el dossier de la candidatura. “Un gozoso ensamblaje entre sencillez, la de sus productos, y elevación, el ingenio de sus gentes. Algo similar a lo que ocurre en El Quijote, donde se funde el alma del pueblo llano con una cultura elevada“.

La gastronomía toledana fue pregonada por algunos de lo más insignes literatos de siglos pasados -de Cervantes a Benito Pérez Galdós, pasando por Lope de Vega y Fernando de Rojas, Alejandro Dumas y Theophile Gautier-. Fue allí donde se publicó el primer tratado de cocina en lengua castellana, el Libro de Guisados de Ruperto de Nola, en 1529, coincidiendo con la estancia en la ciudad del emperador Carlos V.

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Toledo, la flamante Capital Española de la Gastronomía

Una cocina rica y variada en Toledo

La espina dorsal de la gastronomía toledana antigua se sustenta en platos sabrosos e intensos, habitualmente elaborados con elementos humildes: puchero y cocido, gachas, migas, pan, pote y pisto, legumbres y hortalizas -a destacar la berenjena-, bacalao, guisos de caza menor y de aves domésticas, escabeches, vinos, aceite de oliva y gran variedad de quesos.

Según informa la web municipal, hay diversos guisos de perdiz, en escabeche o estofada, la primera de las cuales permite su consumo en frío, y la segunda o “a la toledana” es cocida lentamente con fondo de cebolla, ajo y laurel. También destacan los platos elaborados con cordero o carnero, gallina en pepitoria, pichones asados, ciervo, mazapán, dulces conventuales…

 Otro plato muy reconocido en la ciudad son las populares carcamusas y por su gran variedad de combinaciones destaca el conejo, al ajillo, a la cazadora, carbonero, tojunto o con arroz. Existen algunos platos que pueden constituir el comienzo de una comida: sopas de ajo o gazpacho, una imaginativa sopa fría – agua, aceite, vinagre, tomates y pepino – de origen campero asociada principalmente a los días de calor de primavera y verano.

Declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986, Toledo posee un legado histórico único gracias a la presencia de las tres culturas -la árabe, la judía y la cristiana-, que convivieron en paz durante siglos, constituyéndose como un ejemplo de tolerancia universal.

Ciudad en la que se mercadeaba en hebreo, árabe y castellano, se guarece tras una conjunción de barrancos y murallas. La Gran Puerta de Bisagra, coronada por el águila bicéfala, y el puente romano de Alcántara, el de San Martín, la puerta renacentista del Cambrón o la sarracena de Alfonso VI son algunos de los máximos emblemas.

Toledo, la flamante Capital Española de la Gastronomía

Sobre el perfil urbano, dos hitos: la Catedral y el Alcázar. La primera se erige sobre los restos de la gran mezquita y es eminentemente gótica, aunque salpicada de renacimiento y barroco. El Alcázar, por su parte, se ubica sobre la colina más elevada de la ciudad, y hoy es sede del Museo Nacional del Ejército español. Fue bastión militar en época romana, alcazaba musulmana y Carlos V, en el siglo XVI, lo reconvirtió en palacio real.

Toledo también forma parte de la Red de Juderías, un camino que descubre el legado de los sefardíes en España. La huella de los judíos en Toledo está documentada desde los romanos (siglo IV d.C.) y la encontraremos en el sudoeste y ocupa una décima parte de la ciudad amurallada, conservando su trazado medieval, con adarves, callejas, arcos y cuestas empedradas.

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